domingo, 22 de febrero de 2009

5) Estilo Gótico Internacional. 2ª Parte.


Museo Diocesano de Huesca.
Retablo de Santa Ana, la Virgen y el Niño, procedente de Tardienta (Huesca).
Escena del Nacimiento de la Virgen María.
Pedro Zuera y Bernardo de Arás. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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PINTURA GOTICA EN ARAGON. ESTILO GOTICO INTERNACIONAL (2ª Parte).
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De Pedro de Zuera (doc. 1430-1469) es el retablo de la Coronación de María de la catedral oscense, pues una inscripción en la base de su tabla titular asi lo dice : "Aquest retaulo pinto, Pere Çuera, pintor". Al mismo artista se atribuye el retablo de Santa Ana, la Virgen y el Niño procedente de Tardienta (Huesca), realizado en colaboración con Bernardo de Arás. Ambos retablos se conservan en el Museo Diocesano de Huesca. Se considera también de Pedro de Zuera el retablo de San Blas y Santa María Magdalena conservado en la iglesia parroquial de Almudévar (Huesca) , las tablas del Calvario y de San Martín entronizado de Nueno (Huesca) y la tabla de Santa Lucía del monasterio de Santa Clara de la capital oscense , hoy las tres en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
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Veamos algunas imágenes del retablo de la Coronación de la Virgen María.
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Museo Diocesano de Huesca.
Retablo de la Coronación de la Virgen María.
Vista general.
Pedro de Zuera. Segundo cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz)

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Este retablo de medianas dimensiones se compone de banco con cinco casas, cuerpo de tres calles , con dos pisos las laterales y uno la central , coronamiento y polsera. En la calle central vemos la Coronación de la Virgen por Jesucristo en la tabla central y como culminación de la misma el característico Calvario. En la calle lateral izquierda, según observa el espectador, vemos en el piso superior la representación de los apóstoles y en el inferior un grupo de mentores de la Iglesia triunfante (un papa, un cardenal, obispos, clérigos tonsurados). En la calle lateral derecha observamos en el piso superior un grupo de santos mártires y en el piso inferior un grupo de santas mártires. En el banco vemos , de izquierda a derecha , a San Miguel Arcángel , San Lucas evangelista, Cristo saliendo del sepulcro, San Marcos y Santa María Magdalena. San Miguel se representa de pie , en la escena de la psicóstasis o pesaje de las almas. San Lucas aparece sedente, vestido con ropas talares, tonsurado y escribiendo el evangelio bajo la inspiración de su símbolo el toro. En la casa central vemos a Cristo saliendo del sepulcro ayudado por un ángel y flanqueado por la Virgen y el discípulo amado, San Juan Evangelista. San Marcos se representa escribiendo el evangelio inspirado por su símbolo , el león. En la casa final del banco vemos a Santa María Magdalena, sedente, con el tarro de perfumes y vestida con túnica encarnada.
El retablo conserva restos de mazonería , columnillas sogueadas, pináculos, arcos de medio punto festoneados con arquitos polilobulados, arcos conopiales como remate de las calles, etc.

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Museo Diocesano de Huesca.
Retablo de la Coronación de la Virgen María.
Tabla central : Coronación de la Virgen María.
Pedro de Zuera. Segundo cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

Vemos la Coronación de la Virgen María por Jesucristo, su hijo, ambos sedentes y rodeados por ángeles músicos y por un ángel portador de una filacteria que reza “Asumpta est María in celum”. En la parte inferior de la escena se aprecia una inscripción que dice : “Aquest retaulo pinto Pere Çuera pintor”, lo cual delata la autoría de la obra.

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Museo Diocesano de Huesca.
Retablo de la Coronación de la Virgen María.
Los doce apóstoles.
Pedro de Zuera. Segundo cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

Observamos en la imagen a los doce apóstoles colocados en dos hileras isocéfalas de seis apóstoles cada una en posición frontal y estática; en la primera de ellas (y más próxima al espectador ) los personajes se encuentran sedentes y distinguimos claramente a San Andrés con la cruz, San Pedro con las llaves, San Pablo con la espada y Santiago como peregrino.

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Museo Diocesano de Huesca.
Retablo de la Coronación de la Virgen María.
Mentores de la Iglesia Triunfante.
Pedro de Zuera. Segundo cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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Vemos en la tabla, en idéntica composición a la de los apóstoles, a un grupo de mentores de la iglesia triunfante, un papa con llamativa indumentaria roja con vueltas de armiño y tiara de triple corona, un cardenal de atractivo atuendo y capelo cardenalicio rojo , cinco obispos vestidos de pontifical, con mitras y báculos, y cinco monjes tonsurados.

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Museo Diocesano de Huesca.
Retablo de la Coronación de la Virgen María.
Santos Mártires.
Pedro de Zuera. Segundo cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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Observamos, en similar distribución de dos hileras paralelas isocéfalas, a doce santos mártires, entre ellos los diáconos Vicente con el atributo característico de la piedra de molino colgando al cuello, San Lorenzo con la parrilla, San Pedro Martir de Verona con un cuchillo serrándole el cráneo tonsurado, San Sebastián con el arco y la flecha y San Blas con el rastrillo de púas metálicas o cardador de lana.
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Museo Diocesano de Huesca.
Retablo de la Coronación de la Virgen María.
Santas Mártires.
Pedro de Zuera. Segundo cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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Contemplamos en la imagen a doce santas mártires en similar distribución al resto de escenas laterales, entre ellas destacan Santa Catalina de Alejandría con la rueda de púas de su martirio, Santa Lucía con la bandeja portando sus ojos, Santa Apolonia sosteniendo unas tenazas con una muela en su extremo y Santa Clara con hábito franciscano, libro y báculo. Los rostros en esta y en otras tablas carecen de individualización, son repetitivos y se identifican los personajes fundamentalmente por los atributos que portan.
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Como hemos indicado se considera también obra de Pedro de Zuera en colaboración con Bernardo de Arás el retablo de Santa Ana, la Virgen y el Niño procedente de Tardienta (Huesca) algunas de cuyas tablas se conservan en el Museo Diocesano de Huesca. Veamos algunas imágenes de este retablo.
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Museo Diocesano. Huesca.
Retablo de Santa Ana, la Virgen María y el Niño.
Vista general.
Pedro de Zuera y Bernardo de Arás. Tercer cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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Se conservan de este retablo la tabla central con la representación de Santa Ana, la Virgen y el Niño, la tabla de coronamiento con el Calvario, dos tablas de la calle lateral izquierda con las representaciones de San Joaquín y Santa Ana expulsados del Templo, y los Desposorios de la Virgen y San José, y tres tablas de la calle lateral derecha con las representaciones siguientes, el Anuncio a San Joaquín, el Nacimiento de la Virgen, y la Presentación de la Virgen en el Templo. No se conservan restos de mazonería. Al fondo de la escena de la Crucifixión de Cristo se aprecia un grupo de canteros construyendo un castillo con torreones coronados por chapiteles cónicos; en primer plano, al pie de la cruz y como otro elemento anecdótico, vemos a dos niños, uno blanco y otro negro, riñendo.
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Museo Diocesano. Huesca.
Retablo de Santa Ana, la Virgen María y el Niño.
Tabla central. Detalle.
Pedro de Zuera y Bernardo de Arás. Tercer cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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Vemos a Santa Ana representada como una señora madura, vestida con toca blanca, túnica dorada y manto azul con suntuosa cenefa dorada de orfebrería y piedras preciosas; está sedente y entronizada, en su rodilla derecha se sienta la Virgen María representada como una muchacha joven de rubios cabellos vestida con túnica azul y elegante manto de color rosa que muestra unos pliegues no tubulares sino angulosos, quebrados, característicos ya del naturalismo flamenco, lo cual indica la cronología avanzada de la obra. El Niño Jesús , sentado en el regazo de su madre, mira la mira sonriente, porta un libro, viste una túnica verde y luce nimbo dorado crucífero, anunciador de su Pasión. Un personaje femenino arrodillado junto al trono podría ser el comitente de la obra.

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Museo Diocesano. Huesca.
Retablo de Santa Ana, la Virgen María y el Niño.
San Joaquín y Santa Ana son expulsados del Templo.
Pedro de Zuera y Bernardo de Arás. Tercer cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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San Joaquín y Santa Ana son expulsados del Templo por carecer de descendencia, según la costumbre judía. La escena se desarrolla en el interior de una arquitectura gótica donde apreciamos elementos característicos de este estilo , bóveda de crucería, arcos de medio punto, carpanel y conopial con cardinas, arbotantes, rosetón. Al fondo, tras el sacerdote ataviado con ropajes pontificales, observamos un tabernáculo dorado. Véase cómo el pintor intenta, de forma un tanto deficiente, conferir profundidad y perspectiva a la escena mediante la arquitectura , mediante la colocación en diagonal del altar, y mediante el suelo enlosado, elemento éste que delata también una fecha avanzada de la obra dentro del gótico internacional. San Joaquín , que mira atrás apenado, luce nimbo dorado poligonal como corresponde a los personajes del Antiguo Testamento. Los Evangelios Canónicos no dan información sobre el Nacimiento y la infancia y juventud de María. Son los Evangelios Apócrifos los que facilitan algunos relatos que posteriormente fueron popularizados en el siglo XIII por Vicente de Beauvois en su obra "Speculum Historiae" y por Jacobo de la Vorágine en su obra "La Leyenda Dorada".

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Museo Diocesano. Huesca.
Retablo de Santa Ana, la Virgen María y el Niño.
El Anuncio a San Joaquín.
Pedro de Zuera y Bernardo de Arás. Tercer cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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Un ángel anuncia a San Joaquín que Santa Ana, su esposa, va a ser madre. El anciano recibe la noticia con sorpresa e incredulidad dada la avanzada edad de Ana. La escena se desarrolla en el monte. Vemos dos pastores con indumentaria característica de la época cuyos rebaños están próximos, uno de ellos encerrado en un aprisco delimitado por un trenzado vegetal típico del momento, y otro de ellos pastando líbremente en las cercanías. Al fondo vemos unas colinas con ciudades amuralladas y torreadas cuyos perfiles se recortan sobre el fondo azul del cielo y no sobre fondos dorados, otro elemento que habla de la fecha avanzada del retablo. Obsérvese algunos elementos anecdóticos llamativos como el pastor sentado junto al fuego preparando el rancho; está machacando, afanosamente, ajos o algún otro elemento culinario en un almirez, aparentemente ajeno a la escena del Anuncio, a diferencia de su compañero erguido que se muestra vivamente sorprendido por el acontecimiento. Véase el manto del pastorcillo sentado cuyos pliegues quebrados anuncian ya la representación naturalista hispanoflamenca. Junto a él vemos el caldero con la comida. Un perro, situado en primer plano, roe un hueso tumbado en el suelo.

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Museo Diocesano. Huesca.
Retablo de Santa Ana, la Virgen María y el Niño.
Desposorios de la Virgen y San José.
Pedro de Zuera y Bernardo de Arás. Primera mitad del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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Junto a las murallas de la ciudad y ante la presencia de varios caballeros de elegante atuendo y de los padres de la Virgen María ( San Joaquín y Santa Ana) el sacerdote de suntuosas vestiduras y aspecto hierático procede a desposar a San José y a la Virgen María. San José lleva en su mano la rama florida, a diferencia de la que portan sus contendientes que se muestra seca y sin vigor, signo de que es el elegido entre los diferentes pretendientes a la mano de la Virgen María.

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Museo Diocesano. Huesca.
Retablo de Santa Ana, la Virgen María y el Niño.
Nacimiento de la Virgen María.
Pedro de Zuera y Bernardo de Arás. Tercer cuarto del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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Vemos la escena del Nacimiento de la Virgen María anacrónicamente representado en el interior de una casa burguesa del siglo XV. Santa Ana sentada sobre la cama apoya su espalda sobre un almohadón y se dispone a comer con ánimo las pequeñas aves y panecillos que sus sirvientas le ofrecen. Una de ellas se aproxima desde la parte posterior de la cama llevando una copa y una jarra para satisfacer la sed de la anciana representada con nimbo dorado circular y toca blanca. Obsérvese los elegantes tapices o reposteros, cortinajes, telas del lecho, etc. que indican que se está representando una estancia de las clases acomodadas de la época. A diferencia de las cuatro sirvientas que atienden a Santa Ana, enfrascadas en sus labores y ajenas al espectador, vemos una dama de rica indumentaria y tocado flamenco de cuernos que parece mirar directamente al pintor, al espectador. Las dos siervientas situadas en primer plano cuidan a la Virgen María niña recién nacida y fajada. Véase a tres personajes en una habitación del piso superior visibles a través de la venta de medio punto con columnilla parteluz y tracería gótica. El autor nuevamente quiere sugerir la profundidad espacial mediante la perspectiva de la arquitectura y el suelo cuadriculado. Se trata de una escena de encanto evidente.
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Otros pintores del gótico internacional trabajaron también para Aragón como Juan y Nicolás Solana (retablo de San Pedro del Museo colegial de Daroca, Epifanía del Instituto de Valencia de don Juan , en Madrid), Joan Mates (retablos desaparecidos para Huesca) , Pascual Ortoneda (retablo perdido de la catedral de Tarazona, tabla de Embid de la Ribera, hoy en el MNAC), el denominado por J. Gudiol “Maestro de Riglos” (tabla de San Martín de Tours partiendo su capa con el pobre en el MNAC y tabla del Calvario en la National Gallery de Londres) que muestra ciertas similitudes con Pedro de Zuera y Blasco de Grañén, el “Maestro de Velilla” (retablo mayor de la iglesia parroquial de la localidad zaragozana de Velilla del Jiloca) y que Mª del C. Lacarra identifica con el “Maestro de Teruel” ya comentado.
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En definitiva se conservan afortunadamente un conjunto de obras espléndidas realizadas para Aragón que son fiel exponente de nuestra historia y de nuestro ser colectivo y que debemos conocer, investigar, difundir y preservar para las nuevas generaciones.
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Examinamos a continuación algunas imágenes del retablo de San Pedro apóstol conservado en la Iglesia Colegial de Santa María de Daroca y atribuido por Chandler Post a Nicolás Solana.
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Museo Colegial de Santa María de Daroca (Zaragoza).
Retablo de San Pedro Apóstol. Tabla central.
Atribuido a Nicolás Solana. Principios del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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Vemos a San Pedro sedente y entronizado, barbado, vestido de pontifical, sosteniendo en su mano izquierda el libro de los Evangelios y en la derecha la llave que le identifica, llave de forja característica del siglo XV. Un ángel le está colocando la tiara papal de triple corona. Su mirada denota serenidad y al mismo tiempo preocupación por la responsabilidad que ha asumido como cabeza visible de la Iglesia.
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Museo Colegial de Santa María de Daroca (Zaragoza).
Retablo de San Pedro Apóstol. La duda de San Pedro en el mar Tiberíades y Jesús entregándole la primacía de la Iglesia.

Atribuido a Nicolás Solana. Principios del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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Pedro está pescando en el lago Tiberíades con su hermano Andrés y Cristo les llama para que le sigan. Vemos el momento en que Cristo da la mano a un Pedro un tanto dubitativo y temeroso para que salga de la barca en la que está faenando. En la escena de la derecha se representa a Jesús entregándo a Pedro la primacía de la Iglesia. "Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia"(Mateo, 16, 13-20).
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Museo Colegial de Santa María de Daroca (Zaragoza).
Retablo de San Pedro Apóstol. Pedro liberado de la prisión por un ángel y Pedro ante Herodes Agripa.
Atribuido a Nicolás Solana. Principios del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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En la primera escena vemos a Pedro encarcelado y vigilado por varios esbirros en el momento en que un ángel procede a liberarle de su prisión (Hechos, 12,1-19). En la segunda escena Pedro es presentado ante Herodes Agripa, sedente en trono gótico. Un verdugo situado en primer término de espaldas al espectador, musculoso, desaliñado, escasamente ataviado y con rostro agresivo, empuja al santo por el hombro hacia el rey Herodes. Un soldado con casco y nariz aguileña susurra algo al chambelán del rey mientras otros dos observan la escena. Para identificar a los personajes judíos y semitas en general era habitual en la iconografía medieval representarlos con rostros morenos, gestos agriados y narices ganchudas y aquilinas como observamos en esta escena.
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Museo Colegial de Santa María de Daroca (Zaragoza).
Retablo de San Pedro Apóstol. San Pedro pide a sus verdugos que le crucifiquen boca abajo y Crucifixión de San Pedro.
Atribuido a Nicolás Solana. Principios del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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En la primera escena vemos a Pedro que solicita a sus verdugos que le crucifiquen en una cruz invertida, esto es boca abajo, pues no merece ser crucificado de la misma manera que Jesucristo su Maestro. Esto se recoge en los Evangelios Apócrifos (Hechos de Pedro , escritos a finales del siglo II d.c.) y lo señalan también autores como Eusebio de Cesarea, Orígenes, San Jerónimo y otros. En la escena de la derecha San Pedro aparece vestido y crucificado boca abajo mientras en primer plano vemos a un verdugo de aspecto descuidado que se afana y se ensaña con el santo atando sus muñecas con fuerza a los maderos de la cruz, para lo cual se tumba en el suelo para estirar las cuerdas con más energía y eficacia. Al fondo otros personajes colaborqan u observan la acción. No pasa inadvertida la delicadeza del pintor que a pesar de la trágica escena representada pinta unas florecillas blancas en el cuadrante inferior de la tabla.
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Museo Colegial de Santa María de Daroca (Zaragoza).
Retablo de San Pedro Apóstol. Descendimiento de la Cruz y Sepultura de San Pedro.
Atribuido a Nicolás Solana. Principios del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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En la primera escena observamos el Descendimiento de la Cruz de San Pedro. Tres personajes con indumentaria medieval proceden a soltar las cuerdas de las muñecas y pies del santo (uno de ellos ayudado por una escalera que apoya en la propia cruz en similitud con la Crucifixión de Cristo), mientras al fondo una mujer compungida observa el acontecimiento. Al igual que otras escenas el artista ha represenado los fondos dorados, como es habitual en el gótico internacional, lo cual reduce los efectos de profundidad y perspectiva pero modula los colores. Véase el primor y exquisitez del pintor que nuevamente ha representado sobre el desolado terreno plantas y florecillas diversas de trazo encantador.
En la escena de la derecha se representa la sepultura de San Pedro en un sepulcro decorado con pilarres y arcos ojivales con cardinas góticos. El sepulcro está colocado en posición diagonal en una estancia cuya solera está cubierta con azulejos decorados geométricamente; ambos aspectos, unidos a los personajes afligidos representados al otro lado del sepulcro favorecen la sensación de profundidad de la escena.
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Veamos a continuación algunas imágenes del retablo de la Virgen María de Velilla de Jiloca (Zaragoza), del denominado "Maestro de Velilla".
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Vista general.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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Se trata del retablo mayor de la Iglesia de San Juan Bautista de Velilla de Jiloca, iglesia que anteriormente tuvo la advocación de la Virgen María, por lo que es lógico que el retablo mayor esté dedicado a Ella. Dice Mª del Carmen Lacarra que la restauración de este gran retablo derivó del hallazgo de la magnífica tabla central dedicada a la Coronación de la Virgen entre Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara que se hallaba oculta y servía de soporte al lienzo de la Sagrada Familia que fue colocado en el siglo XVIII. Otro lienzo , dedicado a la Decapitación de Juan el Bautista, ocultaba igualmente gran parte del coronamiento dedicado al Calvario.
El afortunado hallazgo se produjo porque el retablo se desmontó con ocasión de las obras que se llevaron a cabo en la iglesia a principios de los años noventa del siglo pasado.
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Respecto a la autoría de este espléndido retablo ha habido muchas opiniones. Francisco Abbad Ríos habla de un artista del grupo de Miguel Jiménez o de Martín Bernat, lo cual no parece aceptable. Chandler Post lo atribuye al “Maestro del Hospital de Valencia”, seguidor de la tendencia flamenquizante de Luis Dalmau. María del Carmen Lacarra, que considera esta obra como una muestra de la transición del gótico internacional a las corrientes naturalistas de influencia nórdica de la segunda mitad del siglo XV, lo asigna al “Maestro de Velilla” que identifica con el "Maestro de Teruel" y al que asigna también otras obras como la Virgen de la Misericordia y los siete pecados capitales del Museo Diocesano de Teruel, La Santísima Trinidad representada como Trono de Gracia rodeada por una mándorla de ángeles del Museo del Prado, y la Coronación de la Virgen María del Museo Lázaro Galdiano de Madrid.

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El retablo , tal como lo vemos hoy , se compone de banco con seis casas ( falta la central que hasta la restauración ocupaba un voluminoso sagrario neoclásico), cuerpo de cinco calles de tres pisos las cuatro laterales e integrando la calle central el lienzo barroco de la Sagrada Familia, la tabla gótica de la Coronación de la Virgen y el Calvario gótico como coronamiento. Gran parte de la mazonería ha sido renovada y el guardapolvo conserva un ángel en el ático, ocho profetas y cuatro sibilas en alternancia con escudos de la Casa Real de Aragón. El retablo está dedicado a la Virgen y en las calles laterales se representan diferentes escenas de su vida.

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En las dos calles laterales de la izquierda , y comenzando la lectura por las tablas superiores , vemos las siguientes escenas : el Angel de la Anunciación a María y el Anuncio a San Joaquín en el piso superior, el Abrazo ante la Puerta Dorada y el Nacimiento de la Virgen , en el central , y la Presentación de la Virgen y la Elección de José como esposo de María , en el inferior.
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En la tabla de la Anunciación el arcángel San Gabriel anuncia a María que va a ser Madre del Mesías. Es una escena que se complementa con la tabla simétrica del lado derecho del retablo que representa a la Virgen Anunciada y ello es visible en la continuidad de la arquitectura y pavimento representados en ambas tablas. Es un detalle curioso el facistol giratorio, con pequeños códices sobre él, que se halla sobre el reclinatorio de la Virgen, así como el paisaje marítimo y urbano del fondo .
En la escena del Anuncio a San Joaquín es de destacar , además de la dignidad y asombro de San Joaquín, la hermosa ciudad torreada y amurallada y el perrillo que alza su cabeza ladrando al ángel anunciador.

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En las dos calles laterales de la derecha se representan las siguientes escenas : Visitación, Virgen de la Anunciación, Nacimiento de Jesús, Anuncio a los pastores, Epifanía y Huida a Egipto.
En la tabla de la Visitación es digno de señalar el contraste entre la juventud y seriedad del rostro de la Virgen y la vejez y jovialidad del rostro y actitud de Santa Isabel, prima de la Virgen, ambas ya encinta. Obsérvese igualmente la bella indumentaria de Isabel y la curiosa bolsita y llaves que penden de su cinturón.

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El banco muestra seis espléndidos santos erguidos sobre suelos de azulejería y fondos dorados . De izquierda a derecha se encuentran representados San Miguel Arcángel , San Juan Evangelista con su atributo característico , la copa de veneno de la que sale un dragón alado, San Pedro con las llaves y el libro, San Pablo con la espada y el libro, San Juan Bautista con el libro cerrado sobre el que señala al “Agnus Deis” que lleva un estandarte cruciforme, y finalmente San Bartolomé , que porta el alfanje con el que fue desollado vivo y el demonio encadenado a sus pies. Las vestimentas de todos ellos son muy atractivas.

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Veamos algunas tablas individualizadas del retablo de la Virgen de Velilla de Jiloca.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Tabla central con la representación de la Virgen con el Niño frodeada por Santa Catalina de Alejandría, Santa Bárbara y ángeles músicos.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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La calle principal muestra en su tabla central a la Virgen María sedente en bello trono gótico en el momento en que es coronada reina de los cielos por dos ángeles de pequeño tamaño situados sobre el respaldo del trono. La escena la contempla y preside el Padre Eterno , acompañado del Espíritu Santo , que por hallarse en la parte superior de la tabla fue parcialmente mutilado, probablemente al incorporar los lienzos barrocos. La virgen está flanqueada por Santa Catalina de Alejandría ( que recibe el anillo de esponsales del Niño Jesús , cobijado en el regazo de su Madre , mientras la santa le ofrece un puñado de rosas), y por Santa Bárbara ( que dirige su mirada a la Virgen siendo cálidamente correspondida por ella) . Ambas santas se representan con sus atributos iconográficos propios ( la rueda de púas y la torre de tres ventanas simbolizando la Santísima Trinidad respectivamente) que son presentados por dos angelitos. Otros dos angelitos que tocan un órgano portátil a los pies de la Virgen confieren a la escena una jovialidad y encanto especiales. Los extremos de los brazos del trono se decoran con dos hornacinas con doselete que cobijan a dos profetas. En el ático se representa el Calvario con Cristo crucificado como eje de la composición flanqueado por las figuras erguidas de la Virgen María y San Juan, éste con expresión particularmente doliente. Un bello paisaje con un castillo sobre una colina en la parte izquierda y un edificio con torre almenada en la derecha, sirven de fondo a la triste escena.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Abrazo en la Puerta Dorada.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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En la tabla del Abrazo ante la Puerta Dorada es magnífica la representación de la ciudad de Jerusalén, con sus murallas, torres con chapiteles, etc. y el rostro risueño y gesto cariñoso con que Santa Ana abraza a un receptivo San Joaquín.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Nacimiento de la Virgen María.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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En la tabla del Nacimiento de la Virgen vemos una hermosa escena de género donde se muestra un interior burgués de mediados del siglo XV con indumentarias, mobiliario y ajuar de la época y con la presencia de tres sirvientas, reminiscencia posible de las tres Parcas clásicas ( “Cloto” , la hilandera, “Láquesis” , la medidora y “Atropo”la cortadora del hilo de la vida), como señala la profesora Lacarra.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Presentación de la Virgen en el Templo.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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En la tabla de la Presentación en el Templo, la Virgen Niña sube los quince peldaños (símbolo de los quince salmos graduales) y se dirige hacia el Sumo Sacerdote Zacarías (así nombrado por confusión con el Sumo Sacerdote de la Presentación del Niño) que la espera a la entrada de un templo gótico representado con gablete en su portada de acceso, pináculos, estribos, claustro, etc. Santa Ana acompañada de tres mujeres y una pareja de jóvenes contemplan la escena . En una fuente exagonal de dos caños ( símbolo de la fuente mística) una mujer lava sus manos. Dos profetas en actitud de lectura están situados sobre dos pilares que flanquean la fachada de acceso al templo. Al fondo se aprecia un paisaje con algunas edificaciones torreadas.

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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Elección de San José entre los pretendientes de la Virgen María.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).

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En la tabla de la Elección del anciano San José como esposo de María entre doce pretendientes más jóvenes, el milagro que indica su elección es la vara que florece en su mano derecha y sobre la que se posa el Espíritu Santo. La Virgen María se ha representado como una muchacha joven risueña, con vestido azul, nimbo dorado circular y rodeada por cuatro damas con atavíos de mediados del siglo XV. La abigarrada escena (“horror vacui”) se desarrolla en un interior abovedado donde es visible el uso que ha hecho el artista de la perspectiva en altura mediante registros superpuestos .
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Anuncio a los Pastores.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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En la tabla del Anuncio a los pastores destaca especialmente el pastorcillo cubierto con capa y capucha que calienta sus piernas desnudas y sus manos en una pequeña hoguera , junto a la cual dormita un hermoso perrito blanco. Esta imagen recuerda , en cierta manera, a la representación del mes de Febrero en las “Muy Ricas Horas” del Duque de Berry, donde una dama rústica está sentada junto al fuego y alza suavemente su vestimenta para calentar sus piernas. El pastorcillo de Velilla mira con gesto de asombro e incredulidad a los ángeles, mientras su compañero se arrodilla con devoción.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Nacimiento del Niño Jesús.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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En la tabla de la Natividad la escena se desarrolla en un edificio rústico de madera donde el Niño está en el suelo, fuera del pesebre, sobre unos pañales ondulados , muy similares a las nubes que varios pintores utiliza para representar el cielo en el siglo XV. San José, anciano y barbado, dormita sobre su cayado. Un bello ajuar rural se ve al fondo de la estancia
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Epifanía o Adoración de los Reyes Magos.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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En la escena de la Epifanía, nuevamente San José , representado en segundo plano, dormita sobre una mesita entreabriendo sus ojos para observar a esos extraños reyes de elegantes indumentarias (borgoñonas, típicas de los nobles del siglo XV) que, siguiendo la estrella, han venido a adorar a Jesús y le han traído regalos, oro , incienso y mirra, en suntuosos cofres y copas de orfebrería, que nos informan , como indica Lacarra, de la vajilla principesca típica de las cortes cuatrocentistas.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
Huida a Egipto.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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Por último la tabla donde se representa la Huida a Egipto es una de las más bellas escenas del retablo por su delicadeza y por sus numerosos detalles anecdóticos tan del gusto del gótico internacional, como ese zurrón que San José lleva colgando del cayado que apoya sobre su hombro, o ese labrador, azada en mano, que señala el camino a los viajeros, o esos campesinos que conversando se dirigen a la ciudad del fondo con su asno cargado de fardos, o ese personaje que con dificultad sube a la ciudad amurallada y torreada con un saco sobre sus espaldas, o ese bello castillo que se alza coqueto y altivo sobre una colina, o ese giro de cabeza protector que , cual gesto maternal, dirige la burra a su pollino. Esta escena es un claro ejemplo de la perspectiva caballera o de registros en altura, cuanto más arriba se representa un elemento o figura en la tabla más alejado está del espectador o del propio pintor.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
San Miguel Arcángel.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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San Miguel Arcángel aparece representado en la primera casa del banco mostrando sus alas , de color rosa, desplegadas. Viste de militar del siglo XV con armadura dorada y amplia capa, abrochada al cuello, que se decora con una vistosa cenefa de figuras de apóstoles erguidos de colorista indumentaria. Calza chinelas o galochas y se aprecia el inicio de las calzas rojas bajo su armadura. El santo blande la espada con su mano derecha y alancea al demonio que yace a sus pies horrorizado ante su propia imagen que observa en el espejo central del escudo del santo. Contrasta el color oscuro del Demonio con el pantaloncito corto de color blanco que cubre sus partes pudendas. El rostro de San Miguel , de piel tersa y pálida, es el de un joven imberbe de rasgos delicados que sonríe levemente. Cubre su cabeza una cabellera rubia y rizada de mucha voluminosidad y luce una diadema con joyel frontal. San Miguel se ha representado en una posición dinámica de tres cuartos sobre un pavimento de azulejería decorado con motivos geométricos de lacería y estrellas de claro carácter morisco. Tanto la solera como el fondo dorado es común a las seis casas del banco lo cual confiere unidad a la misma.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
San Juan Evangelista.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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Vemos al Santo representado como un joven de figura grácil, sonriente, de rostro terso, vestido con ropaje verde de pliegues tubulares y manto rojo. Sostiene en su mano derecha su atributo característico, una copa con dragoncete a la que dirige su mirada. El santo muestra sus pies desnudos y se sitúa erguido sobre un solado de azulejería, en un intento de dar profundidad a la escena, recortando su figura sobre un fondo dorado.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
San Pedro Apóstol.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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Vemos a San Pedro erguido, representado como un anciano con calvicie con barba y pelo blancos, alzando su mirada a la tabla central y vestido con indumentaria azul y manto rojo, combinando pliegues tubulares y quebrados. Sostiene en su mano izquierda el libro de los Evangelios y en la derecha las llaves habituales en su identificación. Al igual que el resto de santos está en una habitación de solería de azulejos y fondo dorado.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
San Pablo Apóstol.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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Se representa a San Pablo erguido, en posición de tres cuartos, como anciano de luenga barbas y pelos blancos, hábito azul y manto rosa. Sostiene en su mano izquierda el libro y en la derecha la espada, atributo que le caracteriza, envainada, con correaje y lujosa empuñadura.
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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
San Juan Bautista.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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Vemos al santo precursor mostrando sus pies desnudos, vestido con piel de camello, manto azul y naranja, y sosteniendo sobre el libro el Agnus Dei con estandarte crucífero, atributo que le caracteriza. Con su dedo índice de la mano derecha señala al símbolo de Cristo.

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Velilla de Jiloca (Zaragoza).
Iglesia de San Juan Bautista.
Retablo de la Virgen con el Niño, Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara.
San Bartolomé.
Maestro de Velilla. Segundo tercio del siglo XV.
Pintura al temple sobre tabla.
(Foto de Jesús Díaz).
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Se representa al apóstol San Bartolomé en la forma habitual, portando el alfange con el que fue desollado y sojuzgando al demonio encadenado que arrastra a sus pies. Como es tradicional el santo viste manto blanco.